Cinco nuevos ejemplares se incorporan al catálogo de especies que «sobresalen por su forma o por su singularidad», como el peral de Gallinero de Cameros.
Una sequoia y un pino piñonero en Logroño, un lentisco albar en Cervera del Río Alhama, un pero en Gallinero de Cameros y un roble gordo en Nestares son los cinco nuevos ejemplares incluidos en el inventario de Árboles Singulares de La Rioja. Por otra parte, se han corregido algunos errores, como la ubicación del tamariz de Matacanal, que no está en Alcanadre sino en Ausejo, y se han excluido los maguillos de Roñas en Brieva y de Las Matas en Ajamil, el álamo de La Grajera en Logroño, el sauce de La Venta en Viniegra de Abajo y el olmo de La Carrera en Arnedo por muerte y los piñoneros de Arnedo y las encinas de Vallejoco en Viniegra de Abajo por derribo.
Los Árboles Singulares de La Rioja se consideran así por su valor natural y, también, por su belleza, tamaño, longevidad, especie, vinculación a un paisaje o su importancia cultural, histórica, científica o educativa. Los Ayuntamientos, asociaciones o propietarios pueden solicitar la declaración como singular de un árbol en La Rioja y los técnicos de la Dirección General de Biodiversidad valorarán su inclusión en el catálogo.
«Bien por pertenecer a una especie muy singular, como la hibridación muy extraña que se ha producido de forma natural en el lentisco albar, o tener una vinculación histórica, como el olmo de El Rasillo, el moral de Jubera o las sequoias de La Fombera, la finca del Espartero, son algunos ejemplos peculiares», explicaba este martes Álex Dorado, consejero de Sostenibilidad y Transición Ecológica del Gobierno de La Rioja, durante la visita al pero de Gallinero de Cameros junto al director general de Biodiversidad, José Luis Rubio, quien subrayó que «siempre sobresalen, ya sea por su forma o por su singularidad».
El alcalde de Gallinero de Cameros, Federico Martínez, se mostró orgulloso por la inclusión del árbol de su pueblo en el inventario de Árboles Singulares de La Rioja «por su belleza espectacular». «Es un superviviente, en esta zona antaño había muchos árboles frutales pero solo ha quedado este peral, que los más viejos del lugar lo han conocido como está», describió Federico Martínez. El árbol da perucos, los propios vecinos los recogen en verano, ahora que se encuentra en el Parque Nuevo, en el antiguo huerto de un particular, bien custodiado desde lo alto por la ermita de la Virgen de la Cuesta.
Desde el Gobierno de La Rioja calculan que el peral, de grandes dimensiones, puede tener dos siglos. Para el municipio el árbol es muy importante porque «es un punto de reunión» y declararlo singular «al pueblo le da prestigio, es un orgullo», reconoció el alcalde, y añadió que «había un movimiento de gente que lo veía con bastante interés, así que empezamos a hacer las gestiones».
Fuente: larioja.com




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